Seguro que si les digo “partido a partido” saben perfectamente de quién les estoy hablando y a qué filosofía estoy haciendo referencia. Efectivamente, la famosa frase enunciada pertenece a Diego Pablo (el Cholo) Simeone y ha sido usada tantas veces por el míster del Atleti que ha llegado a convertirse en doctrina de sus métodos y en su propio sello de identidad. Hasta se llegó a acuñar el vocablo Cholismo para englobar esta ideología del trabajo diario, y de ir “partido a partido” para conseguir éxitos.

Pues bien, hay un compatriota del Cholo que esta filosofía la ha elevado a la máxima potencia y ha logrado con trabajo y dedicación transformar el “partido a partido” en “mundial a mundial”. Y es que a sus 41 años, Gonzalo Carou, se ha convertido en el  jugador de balonmano con más Mundiales disputados de la historia: 11 en total, y además, de manera consecutiva.

El capitán de Los Gladiadores ha logrado en el Mundial de Egipto 2021 romper el récord que él mismo tenía (10 participaciones) y ha vuelto a sumar un mundial más a su dilatado palmarés. Gonzalo, ya es leyenda del balonmano, por eso y tras el gran torneo realizado por su selección (Argentina) hemos querido charlar con él para analizar cómo ha sido este mundial en el que la Albiceleste ha logrado la mejor clasificación de su historia.

Sí, efectivamente, hemos logrado nuestra mejor clasificación, pero nos vamos a casa con una sensación agridulce. Por un lado, este ha sido el mayor logro para el handball argentino, pero todos estamos con tristeza y bronca, teníamos una posibilidad de meternos en unos cuartos de final, en un partido (contra Catar) en el que por errores nuestros no pudimos controlar, y ha sido también muy doloroso no habernos metido entre los ochos mejores.

Primer mundial sin público en las gradas, ¿Influye esa ausencia en los jugadores?

La verdad es que influye, en la Liga Asobal me he ido acostumbrando a jugar sin gente, pero no es lo mismo jugar con público a hacerlo sin gente. Da tristeza. También es una pena porque ves cómo Egipto se había preparado para vivir la fiesta del Mundial, con unas instalaciones magnificas y al final ha sido todo muy descafeinado. También la relación entre los jugadores, con mucha precaución. No podías juntarte con los demás equipos, y solo salíamos del hotel para ir a disputar los partidos. ¡No he podido ni ver las pirámides!

11 mundiales, ¡11!  ¿Imaginaba conseguir un récord así?

La verdad es que es un récord que nunca esperé conseguir. Cuando llegué a este deporte siempre tuve la ilusión de jugar en la selección. Luego quise ser parte de un mundial, saber lo que era, competir con los mejores. Y bueno, en 2001 llegó el primer mundial, y poco a poco, empecé a sumar y llegué al récord de 10 mundiales en Alemania – Dinamarca. Mi idea era retirarme en 2020, después de los Juegos Olímpicos de Tokio. Pero con este tema de la pandemia, y al retrasarse Tokio, decidí yo también retrasarlo un año y retirarme con la participación en los Juegos. Creo que los Juegos es la máxima cita para cualquier deportista, y como digo, se me abrió la posibilidad de disputar el mundial de Egipto y así he podido vivir un mundial más con mis compañeros, con mis amigos.Han sido 11 mundiales y todos han sido muy especiales. Cada uno tiene un valor diferente. Desde joven hasta adulto.

Ha sido capitán de Los Gladiadores en varias etapas de su carrera, ¿Qué ha significado para usted ser el capitán de su selección durante tantos años?

Sí, muchos años. Al principio no le daba el valor que le doy ahora. Mi primera etapa de capitán fue desde 2004 hasta 2008, y luego desde los Juegos Olímpicos de Londres me tocó de nuevo ser el capitán de la selección. Lo vi como algo lógico, era el jugador más veterano y era la progresión que se debía dar. Pero con el paso de los años obviamente le doy otra trascendencia. Para mí ser el capitán de este grupo de jugadores es algo muy lindo, que me llena de orgullo, y creo que es de las cosas que más voy a sufrir cuando deje la selección. Somos una gran familia y ser el capitán de esta familia es algo muy hermoso.

¿Cómo ha evolucionado su selección en los últimos años?

La selección cambió muchísimo. Más allá de la parte de juego, donde todo el balonmano mundial evolucionó, de ser un juego estático y un poco más lento a uno mucho más dinámico, creo que la selección mejoró mucho. Hemos pasado de ser un equipo que viajaba para coger experiencia, para testearse, y para disfrutar. Perdías, te goleaban, pero aprendías. Y ahora hemos pasado a ser una selección que quiere jugar de igual a igual, que quiere pasar de rondas. Antes nos lamentábamos de no ganar un partido y hoy nos lamentamos de no pasar de ronda y estar entre los ocho mejores del mundo.

Tiene 41 años y aguanta en la élite del balonmano mundial. Para terminar, díganos, ¿Cuál es el secreto?

Sí, es raro. Tengo la suerte de tener un físico que me ayuda. Veo más difícil a veces lidiar con la mente. Se hace largo, complicado. Entrenar, los viajes, tener que esforzarme más… Está claro que con 20 años entrenando 5 veces por semana estás bien físicamente y ahora tengo que entrenar 8-9 veces. Hay que cuidar mucho todas las señales del cuerpo, la alimentación, es un esfuerzo mucho más grande. Pero cuando hay objetivos y metas como este que te comento de los Juegos Olímpicos hace que todo sea más fácil.

Un comentario en «Gonzalo Carou: Leyenda del balonmano mundial»

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