Sí, la odio. Igual tú la amas, igual te fascina o igual te produce indiferencia. Yo, la odio.

La odio porque es como esa mujer que sabe su potencial y juega contigo. Te da una de cal y otra de arena, para tenerte ahí, enganchado, y al final te enamora. Sí, te enamora y ya no puedes dejar de pensar en ella ni un segundo. Solo quieres que llegue ese momento de volver a cargar la maleta con el equipo fotográfico, hacer el check-in en el aeropuerto y llegar cuanto antes al destino para empaparte con las previas, las entrevistas, los entrenamientos… Y ay, amigos, cuando llega el momento del gran evento y tú estás ahí, a pie de pista, a pie de césped, y el árbitro da comienzo al partido…

Entonces irremediablemente empieza tu partido, tu momento. Tu corazón se dispara, va a mil por hora y sabes que eso es justo lo que quieres, estar ahí, con ella, ya sea de día o de noche, con frío, bajo la lluvia o con un sol abrasador, eso te da igual, ella lo ha vuelto a hacer, te ha vuelto a dar justo lo que deseabas: ¡Adrenalina!

Sí, la fotografía deportiva es pura adrenalina. Te hace escalar montañas para fotografiar durante unos pocos segundos los descensos más escalofriantes. Te hace subir a un bote y navegar en aguas bravas arriesgando tu integridad y la de tu amado equipo para capturar la regata más importante del mundo. Te sienta junto a los hooligans más peligrosos durante el derbi local y te hace rezar para que no se percaten de tu presencia.

Te lleva hasta la sala de prensa de Maracaná durante el Mundial de Brasil, el día que unos ochenta chilenos se saltan todos los controles de seguridad y arrasan con todo lo que se encuentran a su paso, con violencia verbal y física, y tú te ves ahí, en medio de todo eso, odiando la fotografía deportiva, preguntándote cómo has terminado ahí si tú solo querías hacer fotos a Messi y a Ronaldo para ser el padre más molón del colegio de tu hijo.

Pero entonces respiras, y ves lo que has logrado gracias a la fotografía deportiva, cómo decidiste ser fotógrafo y luego hacerte fotoperiodista, todos los países que has visitado, la gente que has conocido, las experiencias únicas que has vivido, los momentos históricos que has fotografiado, y vuelves a respirar y vuelves a sentir que en realidad no la odias, al contrario, sigues enamorado de ella, sí, de la fotografía deportiva, y que poco puedes hacer mas que seguir rendido a sus pies y tratar de estar siempre a su lado, de quererla, amarla y añorarla siempre, especialmente en estos días tan difíciles donde los fotógrafos deportivos hemos tenido que cambiar nuestras fotos de glamour deportivo, de ego de millonarios futbolistas, de hazañas históricas batiendo récords mundiales, de medallas de oro, plata y bronce en los Juegos de Tokio por imágenes de calles vacías, de colas en los supermercados, de sanitarios agotados, de enfermedad, de confinamiento, muerte y dolor.

José Luis Pérez.-

Texto que forma parte del libro: Odio la fotografía deportiva, claves para cubrir con éxito grandes eventos deportivos, de José Luis Pérez

Un comentario en «Odio la fotografía deportiva»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll Up